
La comunidad internacional de la vela también ha despedido a Su Majestad el Rey Harald V de Noruega, fallecido el 28 de agosto de 2026, a los 89 años, y Presidente de Honor desde 1994 de World Sailing, la Federación Internacional de Vela.
Mucho más que un miembro de honor de la máxima institución mundial de la vela, Harald V fue un regatista apasionado y de reconocido nivel internacional. Representó a Noruega en tres Juegos Olímpicos consecutivos —Tokio 1964, México 1968 y Múnich 1972—, compitiendo en las clases 5.5 Metros y Soling. En Tokio, además, tuvo el honor de portar la bandera noruega durante la ceremonia inaugural.
Su trayectoria deportiva se prolongó durante décadas. Entre sus principales éxitos figuran la plata en el Campeonato Mundial de 1982, el oro mundial de One Ton en 1987 a bordo del Fram X y el bronce mundial de 1988. En 2005 se proclamó campeón de Europa de la Clase Sira y, ya con 85 años, volvió a competir al máximo nivel en el Mundial de 8 Metros de Ginebra de 2022, donde terminó décimo.
Harald V asumió la Presidencia de Honor de World Sailing en 1994, sucediendo a su padre, el rey Olav V. Desde esta posición aportó durante más de tres décadas su experiencia, conocimiento y profundo compromiso con el deporte de la vela, apoyando iniciativas relacionadas con la participación juvenil, la inclusión y la protección de los océanos.
Para la vela noruega, su figura tuvo una dimensión todavía mayor. Fue el primer presidente de la Federación Noruega de Vela, cuando esta se fundó en 1970, y durante toda su vida ejerció como uno de los grandes embajadores internacionales de este deporte.
«Era un rey de la vela, pero también uno de nosotros», señaló Guro Steine, presidenta de la Federación Noruega de Vela, destacando la cercanía y sencillez con las que Harald V se relacionaba con regatistas y aficionados.
Con su desaparición se marcha una figura excepcional del deporte náutico internacional: un rey que encontró en el mar una de sus grandes pasiones y que hizo de la vela una parte inseparable de su vida. Su legado permanecerá en la historia olímpica, en las regatas internacionales y en la memoria de generaciones de navegantes.
















