Embarcación fondeada en invierno

Ha llegado el frío, han entrado los primeros temporales y el agua se ha enfriado. Es momento de abrigarse bien y echar el ancla para obtener de esa piedra que tenemos marcada un buen número de sargos, mojarras, pargos y brecas.
INTRO_sargo real 29_pargo1_breca de la comisura

 

Al igual que se hace cambio de armario, después del verano también revisamos y cambiamos de aparejos en nuestra caja antes de salir a pescar. Y es que la pesca no comienza en cuanto nos subimos al barco, sino mucho antes. En casa, en la cochera, en nuestro rincón… donde nos encargamos de dejar todo a punto para que más tarde, en el barco, en pleno combate no falle nada. Hoy en día, con el ritmo de vida que llevamos y, la velocidad a la que nos movemos, parece que no hay tiempo para nada, pero es imprescindible hacer un “checking” con tiempo para ver qué nos falta: emerillones, perlitas, anzuelos del número “x”, una nueva bobina del 0.26…

En la pesca hay que hacer las cosas con calma y sobre todo ser metódico con los materiales. La diferencia entre un buen pescador y uno del montón a veces sólo pasa por simples detalles. El primero no pierde peces por un hilo pasado, ni por unos anzuelos oxidados, no pierde el tiempo en buscar durante 10 minutos, en los que el pescado está comiendo, los anzuelos del número 4 de pico de loro para ponerse a empatillar porque un pargo bueno le ha roto el bajo.

Un metro de fluorocarbono para empatillar un anzuelo no cuesta más de 50 céntimos. Que alguien me explique si después de levantarte a las 5.30 h de domingo, gastarte 50 euros en gasolina y 30 en cebo vas a perder el pez del día por no cambiar el hilo de un anzuelo rozado que vale 50 céntimos.

Hay dos momentos críticos al año para revisar el material, reponer y sanear: Otoño y primavera.

  

Aparejos para cada especie

Cada especie tiene unos hábitos alimenticios y una forma de comer que las diferencia del resto. Es por ello, que aunque existan aparejos polivalentes que pueden dar muchas clases de capturas, si usamos el aparejo óptimo tendremos una mayor eficiencia y un mayor número de capturas. No come igual una breca que un sargo o una maragota, y su modo de defenderse ahí abajo no es el mismo.

 

Especies típicas del invierno

El pagel o breca (Pagellus erythrinus)

El pagel o breca es una de las especies que más se suelen encontrar en invierno. Por lo general, a este pez no le gusta madrugar, tampoco las aguas muy fuertes. Esos días de invierno de mar en calma, a las 11.00 h o las 12.00 h cuando el sol está en todo lo alto, es el momento para la captura. No desesperemos si llegamos temprano al pesquero y no pican, hay que tener paciencia.

En cuanto a cebos, la breca es un pez que le gusta mucho el marisco: ermitaños, galeras, langostino, gambas… pero hay que ponérselos de calidad. No les gustan esas gambas peladas ultracongeladas que hemos llevado ya cuatro veces a pescar y las hemos congelado y descongelado cinco veces. Con los ermitaños ocurre lo mismo, utilizaremos los pequeños con las pinzas recortadas, y que queden bien en un anzuelo del 2. Otra opción para las brecas es la gusana llamada “americana”, posee gran cantidad de sangre en su interior y es uno de sus bocados predilectos. Cuando usamos esta lombriz, la ponemos entera, si la partimos en trozos perderá su sangre y quedaría en el pellejo de una tripa de salchichón, mucho menos atractiva para las brecas. Sin duda uno de los cebos más efectivos, pero a su vez es también el más caro.

 

Aparejos para la breca

A la breca le gusta comer con el cebo reposado en el fondo, inmóvil, y comerlo tranquilamente. Es por ello que los anzuelos para la pesca de la breca han de reposar en el fondo y moverlos lo mínimo posible. De este modo, los aparejos ideales constan de dos anzuelos, y empatillados con un bajo de al menos 50-60 cm, pudiendo alargarlos hasta un metro o metro y medio. La secuencia de este aparejo sería midiendo del enganche a la línea hacia el plomo: emerillón, a metro y medio el primer tándem de perlitas donde enganchar el primer anzuelo, a otro metro y medio el siguiente y a 5 cm de éste último el enganche para el plomo.

Otra opción es todo lo contrario, en vez de bajos largos, bajos muy cortos. Bajos de apenas 15 cm pegados al plomo. La secuencia sería: rolling, a un metro el primer anzuelo, a 15 cm el siguiente, a otro 15 cm el segundo, a 15 cm el tercero y ya a un par de centímetros el enganche del plomo. Con este montaje lo que conseguimos es que los tres cebos estén pegados al fondo, y muy juntos entre ellos, simulando un pequeño “nido de gusanos” que se retuerce y mueve en apenas 30 cm. Con este montaje lo que podemos realizar también, es realizar pequeños movimientos de subir y bajar el plomo apenas unos centímetros del fondo para que se levante una pequeña nube de polvo alrededor del cebo y ayude a dar más realismo a la situación y camuflar mejor el montaje.

 

Buscando la zona para pescar brecas

A las brecas les gustan los fondos blandos alrededor de las piedras. Para pescarlas hay que buscar fuera de “la piedra dura”, zonas de cascajo o en las que la sonda nos marca “sucio”, algunos corales, fango, alguna pequeña piedra salpicada y con algo de algas encima… y también les gustan los pequeños desniveles y taludes de fondo blando. Es muy común el fondearse en una piedra buscando sargos, pargos y con un cambio de brisa o corriente empezar a sacar brecas pues nuestros aparejos han dejado de pescar encima de las piedras.

La mayoría de las veces en las que pica la breca son picadas sutiles. Solemos llamarlas “silenciosas”, pues nos damos cuenta de que han picado cuando notamos tensión al levantar para comprobar si hay algo enganchado. Hay pescadores que opinan que hay que dejarlas comer y se clavan solas. Cierto, aunque hay veces que si no estás muy concentrado son capaces de comerse los ermitaños y no habernos enterado de lo que ha pasado. De modo que iremos levantando de vez en cuando y comprobaremos si hay algo enganchado.

 

Los sargos

Antes de hablar de los sargos hay que tener en cuenta que dependiendo de la zona de la península en que nos encontremos hay puertos en los que se les llama sargos a cualquiera de las especies de espáridos que tengan rayas verticales. Entre los sargos podemos diferenciar varias especies: mojarras o vidriadas con sólo una banda en la cabeza y otra en la cola (Diplodus vulgaris); el menor de todos los sargos con una sola mancha en la cola, raspallón o mojarra rubia… (Diplodus annularis); con bandas muy gruesas de color marrón oscuro sargo real o soldado (Diplodus cervinus); el sargo picudo con un prominete pico (Diplodus puntazo); y finalmente el sargo común (Diplodus sargus).

Sus características y sus hábitos alimenticios son bastante parecidos, pero no debemos de olvidarnos que son especies distintas. Salvo el raspallón, quizá el menos interesante de todos los sargos por su pequeño tamaño, son peces que les gusta la piedra, la piedra con “mayúsculas”, donde haya grietas, cuevas y lugar donde reposar frente a la corriente. Para pescarlos bien hay que fondear encima de las piedras, la precisión ha de ser milimétrica si queremos lanzar y sacar.

Estas especies son devoradoras de prácticamente cualquier gusano, crustáceo, molusco, o trozos de pescado azul como sardinas o caballas… les gusta todo y son auténticos glotones del mar, pero su amplio abanico de gustos culinarios no quiere decir que sean fáciles de capturar en ocasiones.
Aparejos para sargos

Los aparejos para estos peces han de ser fuertes, sin que resulten excesivos. Un bajo de 0.22-0.28 mm y anzuelos de acuerdo a la talla de las capturas nos pueden dar muchos peces. En lo que debemos reparar también es en llevar varios aparejos del mismo modelo, pues pescando en estas zonas de piedras es común perderlos enganchados en el fondo o que con su dentadura deterioren el bajo del anzuelo y hay que cambiarlos cada cierto tiempo para estar pescando al 100% de las prestaciones de la línea, si entra uno de los gordos. Al pescar sobre piedras “que absorben aparejos” pescaremos sobre todo con equipos en los que los anzuelos queden suspendidos por encima del plomo, además procuraremos pescar en vertical para evitar constantes enganches.

 

Los pargos

Podríamos decir que el pargo completaría el trío de especies más codiciadas cuando llega el frío. En el verano y primavera podremos pescar más cantidad, pero con el frío los pescaremos de mayor talla. A diferencia de las brecas y los sargos, los pargos son auténticos cazadores y esto condiciona el modo en que comen.

 

Preparando aparejos para los pargos

A los pargos les gusta el cebo en movimiento, y el que haya un poco de corriente ayuda mucho a que entren más francos a comer, si no hay corriente, es bueno lanzar relativamente lejos e ir arrastrando el plomo para incitarlos a picar.

Teniendo en cuenta el instinto cazador de los mismos, usaremos bajos largos, 40-80 cm, que le proporcionen mayor naturalidad al cebo. Un aparejo básico para esta especie sería un anzuelo pegado al plomo de 50-60 cm, y otros dos por encima de unos 45 cm. De este modo, podemos arrastrar uno de los cebos por el fondo, el siguiente apoyarlo ligeramente y, el tercero más alto, que quede ondeando ligeramente por encima del fondo. En cuanto a diámetros de líneas hay que tener en cuenta la talla. No es raro tocar alguno de más de dos kilos, que ponen el material a prueba. Con peces entre 0,5 y 1 kg, aparejos del 0,24-0,28 mm son correctos, pero si vamos a buscar los más grandes es bueno subir un poco el diámetro hasta 0,30-0,33 mm y andar por el lado de la seguridad. Cada día los de por encima de 2 kilos, salvo lugares puntuales como el Estrecho, abundan menos, pero no hay que darlos por extinguidos y andar confiados porque saldrán y muchos otros que parten sin saber que ha pasado.

Buscando la zona para el fondeo

A los pargos les gustan las zonas mixtas de algas, arena, cascajo y piedras, pero piedras más bien bajas, pequeñas lajas y no piedras tan fuertes como a los sargos. Uno de mis mejores sitios de pargos está justo en una cordillera de piedras de una milla de largo, donde tengo localizado un pequeño limpio de cascajo donde se reúnen en esta época. Al mover el barco, se obtienen mojarras y tres colas (Anthias anthias), salimos de la cordillera y encontramos brecas, y justo en ese punto del tamaño de una pista de tenis es donde se juntan los pargos.

Otra opción para la pesca del pargo es al garete, pairo o rolo, que consiste en no fondear el barco y hacer pasadas arrastrando los aparejos al son de la corriente y barriendo así más zona. Esta forma de pescarlos es buena para localizarlos, o si queremos pasar sólo un rato sin perder tiempo en echar y luego sacar el “hierro”, pero si la zona está rodeada de piedras con grietas y aristas perderemos aparejos en mayor o menor cantidad según el lugar. Un truco para evitar perder demasiados aparejos es realizar justo lo contrario a lo que se hace habitualmente en el anzuelo más cercano al plomo a bajero. Disminuimos el diámetro del bajo en torno a 0,04 mm respecto a la línea madre, lo que facilita mucho la pérdida del anzuelo pero no del aparejo completo cuando enganchamos.

 

Cebos

A los pargos les gustan los cangrejos, gusanos… pero un buen cebo para seleccionar los más grandes son las cabezas de chipirones y calamares pequeños. Y es que éstas tienen mayor movilidad y más atractivo que las clásicas tiras o trozos. Otra opción muy válida son los langostinos congelados que son el “pollo” del mar. Les gusta a todas las especies y con una caja podemos pasar una mañana de buena pesca y, por último, podemos tentarlos también con trozos de sardina ligeramente salada o fresca. Resistirán menos que cualquier otro cebo en el anzuelo, pero hará un efecto de cebado de la zona y permitirá que entren los más grandes.

Para finalizar sólo un último consejo, buen abrigo y extremar las medidas de seguridad a bordo, que en esta época la mar no perdona. ¡Buena pesca!

 

7_sargo real3_con mal tiempo tambien se pesca