
En un contexto en el que alrededor del 90% del comercio mundial se transporta por mar, surge una pregunta clave: ¿cómo innovar para lograr un transporte marítimo más eficiente y sostenible? La respuesta pasa por la investigación universitaria y la innovación aplicada, y en ese marco nace La Micro Ruta de la Sal.
Impulsada por la Facultat de Nàutica de Barcelona (UPC) y organizada por Enregata, La Micro Ruta de la Sal plantea un reto tecnológico de primer nivel dirigido a equipos interdisciplinares de estudiantes de ingeniería naval, electrónica, informática y telecomunicaciones. Su misión: diseñar, construir y programar embarcaciones a vela de menos de 3 metros de eslora capaces de completar, de manera totalmente autónoma y sin tripulación, la travesía entre Ibiza y la península transportando un simbólico saco de sal de 1 kg.
Con esta visión, se lanzó el reto al que han respondido cinco equipos: cuatro procedentes de universidades (Facultad de Náutica de Barcelona de la Universidad Politécnica de Catalunya; Escuela Técnica Superior de Ingeniería Naval y Oceánica de la Universidad Politécnica de Cartagena; Escuela de Ingeniería Naval y Oceánica de la Universidad de Cádiz; y la Escuela Técnica Superior de Náutica de la Universidad de Cantabria) y uno formado por tres centros de Formación Profesional de Ibiza.

Los veleros integrarán sensores que aportarán datos de viento y rumbo a los módulos de control de velas y timón, además de sistemas AIS y otros métodos de geolocalización. La fase de programación ya ha comenzado, con varios equipos desarrollando y probando modelos a pequeña escala para asegurar el correcto funcionamiento del piloto automático y optimizar la ruta antes de la botadura final.
Los diseños de los barcos son muy heterogéneos. Algunos equipos han priorizado el rendimiento, adoptando cascos inspirados en embarcaciones de regata, mientras que otros —como Cartagena— han apostado por la estabilidad, tomando como referencia cascos utilizados en vela paralímpica, especialmente adecuados para embarcaciones donde los pesos son fijos y no movibles, como ocurre en este reto.
Para alimentar los sistemas electrónicos, todos los equipos incorporarán baterías recargadas mediante energías renovables. La opción más generalizada son las placas solares, aunque algunos estudian integrar un hidrogenerador. En lo relativo a la conectividad durante la travesía, la organización analiza distintas opciones, entre ellas sistemas de radio o satelitales.
El proyecto cuenta con el apoyo del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, a través de la Dirección General de Marina Mercante, así como del Colegio Oficial de Ingenieros Navales y de Port de Barcelona.













