
Dufour inicia una nueva etapa estratégica para adaptarse a los cambios del mercado de monocascos y a las expectativas de nuevas generaciones de navegantes. Tradicionalmente reconocida por la calidad de sus yates, la marca busca ahora ir más allá del diseño y la navegación en sí, apostando por una experiencia más completa en el mar.
El sector ha sufrido una contracción en los últimos años, junto con el envejecimiento de su clientela. Paralelamente, los usuarios más jóvenes demandan mayor libertad, diversidad de experiencias y una relación menos rígida con la navegación. En este contexto, navegar deja de ser un objetivo en sí mismo y pasa a ser parte de una vivencia más amplia.
Dufour responde a este cambio manteniendo sus pilares históricos —excelencia en diseño y construcción, equilibrio entre rendimiento y confort, y placer de navegación—, pero ampliando su enfoque. El yate se redefine como un espacio habitable y un punto de partida para múltiples actividades, tanto en el mar como en tierra.

Esta transformación se concreta en el concepto de “Instinctive Sailing”, una filosofía que pone el acento en la conexión sensorial con el entorno, la fluidez y la libertad de uso. La navegación se integra así en un estilo de vida más amplio, ligado a la naturaleza, la exploración y los momentos compartidos.
Con este enfoque, Dufour se sitúa en la intersección entre la náutica y las culturas contemporáneas al aire libre, incorporando actividades como deportes acuáticos, exploración costera y vida outdoor. El objetivo es superar los límites tradicionales del sector y ofrecer una visión más inclusiva y actual del mar.
La marca pretende atraer a un público más amplio, reforzar su atractivo y favorecer el relevo generacional. Según Romain Motteau, director general adjunto de Dufour, el objetivo ya no es solo crear barcos eficientes y cómodos, sino ofrecer experiencias más ricas y acordes con las expectativas actuales, entendiendo el mar como un espacio para vivir, no solo para navegar.















