De Tarifa a Gibraltar

Un mar de posibilidades

El curricán de fondo a una distancia prudencial de la costa es una modalidad de pesca muy positiva y nada complicada… Gracias a su sencillez y a los resultados, últimamente es bastante practicada, notándose un notable y constante crecimiento. Un barco de mediana eslora, un equipo eficiente, algo de experiencia y vivir cerca de una zona donde el mar tenga fondos rocosos y corrientes continuas, son los ingredientes básicos para practicar una modalidad de pesca tan eficaz y entretenida que, tras cada salida o incursión, crea nuevos adeptos. No falla, pues engancha sobremanera.

Vivimos en un país privilegiado donde la naturaleza se ha portado con extremada benevolencia; grandes cadenas montañosas, numerosos ríos, lagos y mesetas y un extenso litoral plagado de playas y acantilados salpican toda nuestra geografía. No es extraño que el interés por la pesca se lleve en la sangre desde pequeño, aunque a la hora de la verdad la afición sólo se manifiesta en unos pocos y perdura para siempre en muchos menos.

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Pero no importa, ya que tampoco los recursos actuales serían suficientes para abastecerlos y contentarlos a todos, aunque siempre es tiempo de innovar y buscar nuevas fórmulas, al menos para que aquellos que de verdad sienten la pesca no dejen de tener nunca un contacto con su principal afición, una afición que les reporta el placer de degustar peces de entidad y además con una calidad insuperable: la que tiene un pez recién capturado que no ha pasado por baños, cámaras ni más manos que las de su captor… Pensar en un dentón o en una lubina de fondo al horno, o en una cherna o mero a la sal, es pensar en la alta cocina, pero ¿y las alegrías de su pesca y su captura?

Los escenarios

En cuanto al terreno disponible y válido para la práctica de esta modalidad, es cierto que hay unas regiones más privilegiadas que otras, y también que dentro de algunas existe más presión de pesca que en el resto y por lo tanto, las capturas son más o menos abundantes.

En Cataluña, por ejemplo, hay mucho litoral abrupto, con zonas extremadamente ricas, pero también hay muchas licencias de pesca, muchos puertos deportivos, mucha flota y muchos aficionados, además de los submarinistas, que también son legión. Eso quiere decir que la proporción de peces disponibles es mínima y que los que quedan raramente llegan a alcanzar tamaños considerables.

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La Costa Brava y el Garraf son dos ejemplos de presencia de peces de calidad pero también de presión, por lo tanto son válidos como tal para compararlos con los tramos de la región levantina, murciana, andaluza, gallega y la cornisa Cantábrica.

Pero hay una máxima: si en cierta zona del litoral hay aguas limpias y en continuo movimiento de vaivén; si hay abundantes rocas, bien en cúmulos, aisladas o en rosario, tanto a los lados como hacia dentro; si la profundidad es escasa y los rayos solares permiten la proliferación y crecimiento de algas en las rocas, y si la zona es amplia, probablemente habrá especies de cierta calidad y algunas con buen tamaño… En zonas así el curricán de fondo es posible, y según la experiencia de quien lo practique puede convertirse en algo muy positivo.

Además, si existen mareas, como en el Cantábrico o en el Atlántico, aumenta la calidad de los peces y el número de especies presentes y disponibles, y con ello la cifra de probabilidades de conseguir buenas piezas y apuntarse un gran éxito. Si todo esto coincide con el hecho de que la flota de pesca profesional no puede faenar en estas zonas, debido precisamente a las extremas dificultades y las consiguientes pérdidas materiales, el sitio puede ser un auténtico paraíso. ¡Y los hay! Uno de ellos se ubica en el estrecho de Gibraltar, en cualquier lado, aunque esta vez nos vamos a centrar en el tramo de litoral que va desde la costa de Algeciras hasta Tarifa.

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La riqueza del Estrecho

Cuando un pescador andaluz habla de pesca, ya sea un aficionado a practicarla desde la playa, desde las rocas o desde la plataforma de un barco, piensa siempre en el Estrecho. Es instintivo. Claro que si el pescador es catalán piensa en el cabo de Creus y el litoral del Port de la Selva, Colera, Portbou… Si es murciano sueña con navegar sobre los fondos de cabo Tiñoso; si es valenciano seguro que habrá pescado la costa alicantina, y si es del Cantábrico o gallego no habrá descansado, ya que tiene muchas millas donde probar.

Pero pescar en el Estrecho es el sueño de muchos españoles. La verdad, el litoral gaditano que va desde punta Carnero, en Algeciras, hasta Punta Paloma, en Tarifa, no tiene parangón alguno con lo conocido en otras regiones incluso del extranjero. Toda esta zona, el Estrecho, en general, y ya entra la costa marroquí y ceutí, es realmente excepcional para la práctica de cualquier modalidad de pesca.

Además, el dicho de que la experiencia es un grado aquí se pone de manifiesto, ya que los ribereños conocen el lugar y saben muy bien cómo conseguir resultados positivos… Son legión los que salen cada día con una pequeña embarcación a faenar, y lo hacen a mano, bien a chambel o a caña. Estos ribereños que se ganan la vida honradamente permiten a muchos particulares disfrutar del sabor de una cherna recién pescada con sardina o calamar, o una buena lubina, dentón, sama, capitón, hurta, serviola, dorado, anchova, bonito, albacora, etc…

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Sí, pescar en el Estrecho es un sueño y si no tiene barco no debe preocuparse, ya que hay muchos profesionales dedicados al chárter y, además de un curricán de lujo realizado entre destino y puerto base, podrá dedicarse durante algunas horas a la pesca de fondo, con toda la rentabilidad que la caracteriza, y también al curricán de fondo, con toda su espectacularidad.

El equipo

Conviene aclarar que independientemente de que la pesca se realice en modo de chárter o de forma particular entre amigos, para la práctica del curricán de fondo no se necesita mucho material ni tampoco realizar grandes inversiones en equipo, y eso teniendo en cuenta que todo lo disponible o lo realmente necesario ya es de cierta calidad.

Las cañas normalmente suelen ser de spinning y de una potencia de 10 a 20 libras, aunque no irían mal las de 15/ 30, ya que sobre todo en el Estrecho nunca se sabe qué puede entrar. De todos modos será el carrete el que tenga la responsabilidad de acercarnos la captura y por lo tanto debe ser fuerte y potente, con unos engranajes capaces de permitir una recuperación lenta pero ofreciendo una gran potencia de arrastre.

Dos equipos de spinning son suficientes, mucho más a bordo del “Luna”, con base en Benalmádena y Puerto Banús, ya que Óscar, el patrón, es muy hábil y en cada caña monta dos señuelos. Además, tengamos siempre en cuenta que hablamos de curricán de fondo, nada tiene que ver con el de altura en superficie o medias aguas.

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Pero además de las cañas y carretes, se necesita un downrigger o profundizador, o como en el caso del “Luna”, un buen carrete eléctrico de la categoría de los Kristal Fishing para la modalidad de gran fondo, pues con él podrá trabajar de forma incansable durante toda la jornada.

En esta técnica se debe usar un gran peso que obligue a los señuelos a bajar rápido y a trabajar a una profundidad levemente superior a la del fondo, es decir, los señuelos tienen que desenvolverse aproximadamente a una distancia del fondo comprendida entre los 50 y 150 centímetros. Si se maneja más cerca del fondo aumentaría el riesgo de enredos y pérdidas de material, y si se pesca más por encima se evitaría que muchos peces lo vieran y se facilitaría que relegaran su ataque. En este caso el número de picadas y capturas descendería notablemente ya que sólo entrarían las especies de medias aguas.

Por lógica, también hace falta una buen sonda que trabaje en tiempo real y que sea capaz de leer el fondo y la profundidad de forma instantánea. En la zona recomendada vamos a pescar sobre 10 y 25 metros de agua, pero sobre un fondo muy irregular, lleno de agujeros y de peligrosos salientes, y lo que es peor, lleno de restos de aparejos, enredados y perdidos por toda clase de aficionados e incluso por profesionales… De ahí la riqueza en cantidad de peces, de especies y su calidad.

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Por otra parte, la velocidad de navegación va a ser lenta, pero antes se tendrá en cuenta la dirección y velocidad de la corriente, un fenómeno habitual que aquí se convierte en algo tan decisivo que puede hacer que los resultados de la jornada sean favorables o negativos. En cualquier caso el lugar es de privilegio y las corrientes normalmente son favorables, lo cual quiere decir que siempre hay peces dispuestos a perseguir y atacar un señuelo.

En nuestro caso pescamos a una distancia media de la costa de unos 300/500 metros, sobre 12, 15 y 20 metros de agua, y a una velocidad de 2,8 nudos, fijando un mínimo de 2,5 y un máximo de 3, tanto en una como en otra dirección. En cuanto a la localización, el lugar exacto de nuestra incursión estuvo fijado cerca de la bocana de la bahía de Algeciras, en concreto entre el faro de isla Verde y punta Carnero, a una distancia prudencial de la costa y realizando rectángulos de mayor a menor, cruzadas, etc. En ocasiones nos acercamos más a la costa, al barco semihundido, pero aquí fue perder tiempo y algunos señuelos ya que la escasa profundidad nos impedía trabajar con la suficiente rapidez como para elevar los señuelos a tiempo.

Y en eso consiste la principal estrategia… Una persona, quien sea (entre compañeros hay que repartirse el trabajo, pero también las satisfacciones), el ayudante o el mismo patrón, debe estar permanentemente atento a la navegación y a la sonda, comprobando que el barco se mueve sobre un fondo rocoso probablemente rico en peces. Si digo probablemente es porque muchas veces los peces no se ven, ya que pueden surgir desde oquedades, cavernas, etc, o llegar desde atrás y desde los laterales, fuera del cono de la sonda. Eso sí, se navega con la certeza de que en cualquier momento puede surgir la sorpresa.

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Si el fondo es tan irregular como en esta zona, las probabilidades de realizar varias capturas aumentan notablemente, pero asumiendo que también aumenta el riesgo de sufrir pérdidas materiales, de ahí que el encargado de vigilar la sonda tenga que estar pendiente y activo en todo momento. Para un trabajo eficaz, el carrete eléctrico o el downrigger deben llevar un cuenta metros para saber a qué profundidad trabaja el señuelo.

Durante la navegación el patrón debe advertir al skipper constantemente de la profundidad efectiva, dando un margen, es decir, si la sonda marca rocas a 14 metros, la profundidad del señuelo debe ser de al menos 13 metros, pero también se tendrá en cuenta la velocidad y que el señuelo está a una distancia de 30 metros del barco, por lo tanto, hay unos segundos para reaccionar. Si hay un bajante o se localiza un pasillo o grieta, se actúa del mismo modo, siempre sobre el terreno y procurando complementarse.

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El trabajo es duro para quien está junto al downrigger y debe hacerlo a mano, pero cómodo y eficaz si se realiza gracias a la ayuda de un buen y potente carrete eléctrico, como en nuestro caso. A bordo del “Luna” hay varios de estos carretes para la pesca de gran fondo, y para esta ocasión tan especial Óscar nos montó el modelo XL 410, de 12 voltios, con varias velocidades y dos sentidos de la marcha, ideal para sustituir al downrigger. Sólo se trataba de hacer caso a quien estaba en los mandos y en el momento preciso en que lo ordenaba: “Sube un metro y medio”, “Baja dos metros”, “Sube cinco metros que hay un saliente”… Pero antes de calar los aparejos Óscar pone en marcha una serie de recursos que van parejos al equipo, echando mano además de algunos trucos tan efectivos que hemos decidido hacerlos públicos.

Los aparejos

Muchas veces pesca el aparejo, por eso es fácil oír que en ocasiones es el material y los pequeños trucos los que establecen las diferencias entre buenos pescadores. Óscar monta dos señuelos en un mismo bajo de línea, con la ayuda de un emerillón triple o paternóster. Cada señuelo lo hará trabajar a una distancia distinta del barco, y también a una profundidad diferente, que entre uno y otro puede ser de hasta un metro. Esto se consigue solamente eligiendo un señuelo con cierto formato y tamaño en la pala de natación, que es la que le hace ganar profundidad y vibrar.

Al margen, también monta un emerillón barrilete en todas las muestras que emplea, y lo hace en la anilla original. Ese emerillón consigue eliminar posibles torsiones y da al conjunto una movilidad increíble, ofreciendo una presentación más segura (no recuerdo un solo enredo sobre el propio eje de cada señuelo, ni entre señuelos y línea) Pero además también monta emerillones a grapa sobre el paternóster, con lo que se asegura que jamás existan torsiones en ninguna de las líneas y que la libertad de movimientos de los señuelos sea total y perfecta, ganando muchos enteros en cuanto al poder de excitación de los mismos, ya que trabajando con esa movilidad ese poder aumenta notablemente.

Esa precisión en el montaje de los bajos de línea; ese emerillón suplementario montado sobre la anilla del señuelo; la escasa velocidad de navegación, a una media de 2,8 nudos por hora, y la perfecta armonía entre patrón y skipper, son la base del éxito y los culpables de que Óscar cuente sus salidas por victorias.

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La pesca

Llegada la hora de calar el aparejo, con el barco navegando lentamente, se deja caer sobre el agua el último de los señuelos para que vaya tomando hilo. Él mismo irá tirando del hilo hasta que llegue el otro señuelo, que trabajará diez metros más corto, pero más alto (sobretodo si es flotante), hasta llegar al paternóster. Luego se pueden contar 10, 15 o 20 brazadas y después hay que enganchar la línea al emerillón o a la pinza de la pesada bola o profundizador. Entonces se afloja el embrague del XL 410 y se ajusta el pick-up del carrete. Con una mano se deja bajar la bola con suavidad unos 10 metros, por ejemplo, (normalmente un par de metros por encima de la profundidad que marque la sonda en ese momento) mientras se permite la salida del hilo del carrete. Cuidado, porque la bola suele pesar más de cinco kilos… Luego se pone velocidad de curricán de fondo hasta notar la picada, que a buen seguro llegará, sobre todo en esta zona. Conviene aclarar también que estamos usando un sólo motor para este menester, ya que en realidad sobraría potencia.

Particularidades

Lugares como éste hay muchos y están bastante repartidos por toda nuestra geografía, así que anímense y prueben, porque les aseguramos que quien lo hace, repite… Por algo será. Por cierto, los resultados que os mostramos se consiguieron en apenas dos horas de pesca efectiva, que se programaron para llevarlas a cabo en un periodo de descanso mientras pescábamos el atún rojo al curricán… Además, se liberaron peces pequeños, ya que se cogieron muchos serranos y otros túnidos menores que no daban la talla.